Y de repente lo supiste. Nunca en tu vida habías querido así a nadie. Siempre ibas detrás secándote las lágrimas que ellos no veían. Con el móvil muy cerca de la almohada, por si les daba por acordarse de ti y la noche se volvía menos oscura. Sonreías a la vez que mil cuchillos te atravesaban el pecho. Y pensabas que la felicidad era eso, que amar era eso. Sacrificar cada noche en vela por una sonrisa medio falsa a la mañana siguiente, por un par de palabras que tú creías quizá que envolvían mucho más, cuando bien sabes que eran unas cuantas letras desordenadas en el papel. Y te temblaba el pulso, escribías a rabiar. De los cielos más negros que nunca, de las carreteras interminables hacia la magia de las ciudades grandes, o quizá aquellas donde al final podías encontrar el mar, y sus ojos. . Soñabas con que te arrancasen la ropa en cualquier motel, con que te dieran los buenos días y te dijesen algo bonito, aún sabiendo que por las mañanas te vuelves un poco leona. Esperabas que viesen que detrás de tu sonrisa llena de cacao se escondían mil cuentos esperando protagonistas. Pero nadie, nadie nunca se daba cuenta de eso. O tal vez sí, quién sabe, las distancias muchas veces acaban matándolo todo, de un gran pisotón. Por eso nunca pensaste que el amor podía ser de colores, algo dulce e intenso a la vez, un abrazo en las tardes de lluvia y un cuento para antes de dormir. Un despertar entre las sábanas o una manzanilla a sorbitos pequeños. Una mano que te coge con fuerza para no marearte, porque este mundo cada día se derrumba un poco más, y estoy segura de que sin todo eso estaría más perdida que nunca, queriendo huir sin tener el valor de volver a hacer las maletas. Y ahora lo único que quiero es conquistar todas las ciudades del mundo, descubrir con que intensidad brilla el sol en cada calle perdida, escoger cada día un sitio diferente para desayunar, caminar tanto que nos duelan los pies por las noches. Hacer del mundo nuestra casa, porque cualquier lugar es seguro mientras esa mano no me suelte. Mientras sigamos bailando hasta pasada la medianoche, o incluso más. Hasta que te regale cien álbumes de fotos llenos de dibujos, con nuestras caras sonriendo detrás. Con ese olor dulce inundándolo todo. Porque el mundo se derrumba sí, pero nosotros nos enamoramos. .

mágico!
ResponderSuprimiresta frase de Casablanca, me inspira todo esto que tu has escrito. Yo también estoy segura y espero que el amor sea así.
Increíble, has hecho que al final del texto me salga un suspiro de esos que reconfortan el alma y aportan oxigeno al corazón ;)Me ha encantado
ResponderSuprimiroww realmente bueno todo a pesar de todo el amor sigue ahi es tan bonito sentir todo lo que cuentas :) te sigo sigueme en:
ResponderSuprimirhttp://www.princesailusa.blogspot.com/
Qué bonito! No sabes la ilusión que me hace ver que has publicado otro mágico texto.
ResponderSuprimirUn beso!
¿No escribes poesía?
ResponderSuprimirDe esos textos que te llegan muy adentro. Como han dicho por ahí arriba, mágico!
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