martes 12 de abril de 2011



Una de las cosas que más le gustan es el silencio que la invade por las noches, cuando es tan tarde que parece que se escucha a sí misma a voces. Las calles están iluminadas de color naranja, desiertas.  Las luces de los semáforos brillando alternativamente, bailando con el viento. Las ventanas cerradas para que no se cuelen los fantasmas a los que tanto les gusta la oscuridad. La mente como un mar en calma, el infinito a través de las pupilas. Ese momento en que puede sentarse tranquilamente y evadirse del mundo. Comerse un trozo de chocolate sin que nadie la vea, como excusa para sentirse mejor. Pintarse las uñas de colores para ver si así el día amanece radiante otra vez. Vaciar cada palabra para volver a empezar. Reinventar el tiempo y que las manecillas giren a su antojo. Es el momento en que vuelve a ser pequeña, en el que necesita que alguien la empuje para poder caminar. Cuando para sentirse protegida sólo necesita un beso cálido antes de hundir la cabeza en esa almohada tan fría, a veces. Instantes en que a pesar de todo eso puede respirar tranquila. Puede sentir miedo y felicidad a partes iguales. Encontrar el equilibrio perfecto, sin que la balanza la deje cabeza abajo. Se arropa con la soledad y le sonríe, sabe que en algún lugar del mundo hay alguien que la comparte con ella. Sueña con que así sea. Con que pedacitos de sus noches se cuelen por otras ventanas, y que haya alguien que se imagine el olor de su pelo. Que piense que sus labios son el lugar más bonito para perderse, aunque a veces tengan tendencia a morder. Alguien a quien no le importe que a veces haya que saltar mucho más alto de la cuenta, y que tropezar puede ser tan fácil como sonreír. Alguien a quien le guste el silencio tanto como a ella, y que sea capaz de compartirlo sin romper la magia. Susurrar secretos de los que de día prefiere no acordarse, enredarse las miradas hasta que no se puedan disolver. Todo eso le gusta. Le gusta tanto que se quedaría así horas y horas. Refugiada de la rutina y de las prisas que la obligan a correr. Que la hacen ser una más, en un lugar donde nadie se acuerda de cómo volar, donde no hay tiempo para tantas tonterías.   

13 suspiros:

  1. Me he sentido muy identificada :) ,ni que lo hubieses escrito sobre mi !
    Un beso!

    ResponderSuprimir
  2. faaa, un texto increible.

    A veces es tan importante saber compartir el silencio, o el silencio compartido.

    Gracias, tu lectura ha irrumpido en mi silencio de esta madrugada y la ha colmado de hermosos susurros.

    ResponderSuprimir
  3. =(
    a veces la soledad es buena compañera y otras lo único que se necesita es un gran abrazo
    Una sonrisa :D

    ResponderSuprimir
  4. la noche es buena compañera,junto a la soledad,pero solo si se quiere estar solo,realmente se aprecia su valor.

    Un beso!

    ResponderSuprimir
  5. El silencio...nos cuenta historias. Solo hay que aprender a escucharlas.
    Un beso.

    ResponderSuprimir
  6. me apunto a vivir en ese ambiente, para mi el paraiso...besos!

    ResponderSuprimir
  7. ai ai ai aiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
    la noche.. mi dulce compañeraa!!

    una historia en la que puedo meterme
    a sentirme protagonistaaaa..

    en silencio.. te dejo un beso!
    y a la luna.. que me mira en el balcón ♥

    nati en www.loca-mente.com.ar

    ResponderSuprimir
  8. Me encanta la noche! En mi opinión, ese el mejor momento del "día".

    ResponderSuprimir
  9. Linda evocación de la noche, de una noche placentera y, porque no melancólica, como casi todas.

    Besitos.

    ResponderSuprimir
  10. lindo escrito lindo pensaminto
    linda la noche con tigo damita

    ResponderSuprimir
  11. Que increible la entrada! Es preciosa!
    un beso enorme y sigue así! :3

    ResponderSuprimir
  12. preciosa entrada! voy a seguir cotilleando, pero antes de despedirme quería invitarte a mi baúl, por si quieres compartir algún sueño con todos los amigos de Coquette.
    te espero!
    hasta pronto =)

    ResponderSuprimir

Cuéntame un secreto. . .