Una de las cosas que más le gustan es el silencio que la invade por las noches, cuando es tan tarde que parece que se escucha a sí misma a voces. Las calles están iluminadas de color naranja, desiertas. Las luces de los semáforos brillando alternativamente, bailando con el viento. Las ventanas cerradas para que no se cuelen los fantasmas a los que tanto les gusta la oscuridad. La mente como un mar en calma, el infinito a través de las pupilas. Ese momento en que puede sentarse tranquilamente y evadirse del mundo. Comerse un trozo de chocolate sin que nadie la vea, como excusa para sentirse mejor. Pintarse las uñas de colores para ver si así el día amanece radiante otra vez. Vaciar cada palabra para volver a empezar. Reinventar el tiempo y que las manecillas giren a su antojo. Es el momento en que vuelve a ser pequeña, en el que necesita que alguien la empuje para poder caminar. Cuando para sentirse protegida sólo necesita un beso cálido antes de hundir la cabeza en esa almohada tan fría, a veces. Instantes en que a pesar de todo eso puede respirar tranquila. Puede sentir miedo y felicidad a partes iguales. Encontrar el equilibrio perfecto, sin que la balanza la deje cabeza abajo. Se arropa con la soledad y le sonríe, sabe que en algún lugar del mundo hay alguien que la comparte con ella. Sueña con que así sea. Con que pedacitos de sus noches se cuelen por otras ventanas, y que haya alguien que se imagine el olor de su pelo. Que piense que sus labios son el lugar más bonito para perderse, aunque a veces tengan tendencia a morder. Alguien a quien no le importe que a veces haya que saltar mucho más alto de la cuenta, y que tropezar puede ser tan fácil como sonreír. Alguien a quien le guste el silencio tanto como a ella, y que sea capaz de compartirlo sin romper la magia. Susurrar secretos de los que de día prefiere no acordarse, enredarse las miradas hasta que no se puedan disolver. Todo eso le gusta. Le gusta tanto que se quedaría así horas y horas. Refugiada de la rutina y de las prisas que la obligan a correr. Que la hacen ser una más, en un lugar donde nadie se acuerda de cómo volar, donde no hay tiempo para tantas tonterías.

Me he sentido muy identificada :) ,ni que lo hubieses escrito sobre mi !
ResponderSuprimirUn beso!
faaa, un texto increible.
ResponderSuprimirA veces es tan importante saber compartir el silencio, o el silencio compartido.
Gracias, tu lectura ha irrumpido en mi silencio de esta madrugada y la ha colmado de hermosos susurros.
=(
ResponderSuprimira veces la soledad es buena compañera y otras lo único que se necesita es un gran abrazo
Una sonrisa :D
la noche es buena compañera,junto a la soledad,pero solo si se quiere estar solo,realmente se aprecia su valor.
ResponderSuprimirUn beso!
El silencio...nos cuenta historias. Solo hay que aprender a escucharlas.
ResponderSuprimirUn beso.
me apunto a vivir en ese ambiente, para mi el paraiso...besos!
ResponderSuprimirai ai ai aiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
ResponderSuprimirla noche.. mi dulce compañeraa!!
una historia en la que puedo meterme
a sentirme protagonistaaaa..
en silencio.. te dejo un beso!
y a la luna.. que me mira en el balcón ♥
nati en www.loca-mente.com.ar
Me encanta la noche! En mi opinión, ese el mejor momento del "día".
ResponderSuprimirLinda evocación de la noche, de una noche placentera y, porque no melancólica, como casi todas.
ResponderSuprimirBesitos.
lindo escrito lindo pensaminto
ResponderSuprimirlinda la noche con tigo damita
sólo puedo decir: OH
ResponderSuprimir:_
Que increible la entrada! Es preciosa!
ResponderSuprimirun beso enorme y sigue así! :3
preciosa entrada! voy a seguir cotilleando, pero antes de despedirme quería invitarte a mi baúl, por si quieres compartir algún sueño con todos los amigos de Coquette.
ResponderSuprimirte espero!
hasta pronto =)